ORIGEN

“Este culto se habría originado tras la expulsión de los jesuitas de sus misiones con el retorno de los indígenas, sobre todo los de la tribu Guaraní, a su hábitat de la selva, a sus antiguas creencias con el proceso de catequización que quedo incompleto.

 

El santoral jamás registró a San La Muerte, quién pierde sus orígenes en la cultura guaranítica, sin embargo su culto en el nordeste argentino (provincia de Corrientes, especialmente, y en menor proporción en las de Chaco, Misiones y Formosa) es vivo y permanente, no sólo en el campo, en donde quizás se explicaría con mayor facilidad como la devoción del hombre simple y sin una profunda formación religiosa y cultural, sino entre numerosos integrantes de las denominadas clases cultas de los centro urbanos. El culto es pagano y supersticioso y al parecer satisface las demandas de bienes materiales y espirituales.

 

La creencia popular sostiene que hace mucho tiempo existía un rey que administraba justicia en forma ejemplar. Cuando murió, Dios lo llamó a su lado para que lo ayude en una difícil tarea. Le dijo que habiendo sido tan justo en sus actos en la Tierra, le encomendaría el cuidado de la vida y la muerte de los humanos. Lo condujo a un lugar del cielo donde le ofreció un trono. Alrededor del mismo se extendían hasta el infinito cantidad innumerables de velas, algunas recién encendidas y otras por apagarse. Dios le dijo que las que estaban por terminar de arder eran de los hombres que debían morir y que él debía bajar a la Tierra para recoger sus almas. Así, por orden divina, se convirtió en el ayudante de Dios para controlar la existencia de los hombres. Así nació San La Muerte, y por tal motivo es que sus devotos se encomiendan a él en la vida para que los proteja en la hora de la muerte”.

 
ASPECTOS RELACIONADOS CON SU IMAGEN
 

En todos los casos la representación es semejante: un esqueleto humano provisto de guadaña, cuya hoja está hecha de metal, generalmente de lata. El mango se apoya sobre una pequeña plataforma situada a la altura de la cadera. La imagen, a su vez, también se asienta en otra plataforma. Salvo la guadaña, que se agrega, el resto está constituido por una sola pieza que el santero trabaja pacientemente. La presentación común de los San La Muerte es de pie, pero también los hay sentados, con las manos apoyadas en el maxilar inferior, y por último otras en cuclillas, también con una o las dos manos apoyadas en el maxilar. Estas dos últimas representaciones corresponden al Señor de la Paciencia, o sea que:

La Santa Paciencia: en cuclillas, representando la búsqueda del ser humano en su reflexión ante sus anhelos y el desarrollo de la paciencia de manera de elaborar sabiduría.

La Justicia, Parado con la guadaña.

El Guardián: el rey sentado en el trono. Todas las imágenes y distintas formas que poseen refieren al mismo Santo al poderoso y fiel San la Muerte.

San la Muerte
 

NOMBRES CON LOS QUE SE LE CONOCE

Los distintos nombres con que es conocido San La Muerte son: Señor de la Buena Muerte (simboliza a Jesucristo); Señor de la Paciencia (simboliza a Jesucristo o a San José); San La Paciencia; Señor La Muerte (simboliza a Jesucristo); San Justo Nuestro Señor de la Muerte; Nuestro Señor de Dios y la Muerte; San Justo; San Esqueleto y Ayucaba, en Paraguay; Señor que lo puede Todo (especialmente en Formosa); San Severo de la Muerte (especialmente en Corrientes y Formosa) y San, simplemente.

Se conmemora a San La Muerte el viernes Santo y el Día de Todos Los Muertos ya que, según se cree, centraliza en si el poder de estos últimos. También se le dedica como día especial el 15 de agosto en algunas regiones y el 20 en otras.